Retorno a la raíz
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Retorno a la raíz

Este relato, Retorno a la raíz, pertenece a la sección «Casos y cosas de cubanos», está basado en un hecho real. Cuenta un pedacito de la vida de Pablo, cubano emigrado a España. Esperamos tu comentario.

Juventud

Unos años después, en el local de ensayos del grupo sonaba la música y el chirrido de las copas al brindar por los logros obtenidos. Se iban de gira y estaban muy contentos. En medio de las risas y la conversación Luis había de recordar a sus compañeros, aquella mañana en que despidió a Pablo.

Eran entonces más jóvenes y llenos de esperanzas, construidas con el ardor de la vida de emigrados. Trataban que los sueños no se precipitaran al vacío como el agua de una cascada.

Pablo era cubano y nieto de españoles.

Luis, también cubano, era su mejor amigo. Lo fue a despedir y le dijo:
-Lamento mucho este desenlace, pero quizás sea lo más conveniente para ti.

Pablo se remitió a darle un fuerte abrazo y decirle con voz entrecortada:
-Nada acere, mejor así. Algún día nos veremos.

Ley para el retorno a la raíz

Con la salida en España de la Ley de Memoria histórica se reconocieron y ampliaron los derechos de los familiares de los españoles regados por el mundo.

Los ancestros de Pablo habían emigrado de España a Cuba por la guerra civil. Por tanto al saber de sus derechos con la nueva Ley, su mayor deseo era lograr el retorno a la raíz, conocer España e instalarse en la tierra ibérica de sus antepasados.

Pablo estaba impaciente, deseando por todos los medios regularizar su condición de español para poder largarse de Cuba. Cansado de las dificultades y escaseces de la isla soñaba con progresar en la madre patria, aunque sabía que dejaba atrás a su familia.

En la Embajada Española de la Habana lo que menos abundaba era la información al público, sin acceso a internet era todo más difícil.
Por ello Pablo, como muchos cubanos que querían salir en estampida, pasó dificultades para documentarse. Fueron meses de angustia y papeleo.

También tuvo muchos gastos de transporte porque no residía en la capital.
Después de un año y medio de muchas averiguaciones y engorrosos trámites, logró su anhelo y voló para España.

España

Solo echó en la maleta su título de contabilidad, algunas fotos y ropas, además de las partituras y su vocación por el canto.

Se instaló en Santander y allí muy poco a poco se fue integrando a la vida de Cantabria. En ocasiones lo embargaba la tristeza que genera la situación de dejar el propio país y adaptarse a otro.

Había alquilado un piso pequeño y feo para vivir. Decía que la casa es la que uno tiene adentro, no importa como esté afuera. Se imaginaba a sí mismo como esos cangrejos que encuentran un caracol vacío y lo toman como vivienda (temporal) porque cuando crecen un poco tienen que dejarlo y buscar uno que le acomode más. Por eso quizás Pablo se la pasaba buscando soluciones de llega y pon, como quien se tiene que ir en
algún momento

Como le gustaba mucho la música, enseguida se alistó a un grupo musical integrado solo por cubanos. Ese fue su refugio. El grupo empezó a despuntar y llegaron a dar pequeños conciertos.

No le iba mal, tenía su empleo en una fábrica, el trabajo no era lo que soñaba antes de emigrar, pero salía adelante. Además cada vez que podía ayudaba a los suyos con dinero.

Con los años, ya tenía su grupo de amigos, las chicas no le faltaban y desarrollaba su pasión por el canto.
Había logrado casi todo lo que un día soñó.

Después de su primer visita a Cuba todo empezó a cambiar.
Al volver extrañaba demasiado a sus familiares y amigos. Su madre estaba mayor y enferma. Sentía la angustia como una espada clavada en el pecho.

Su mejor amigo lo veía muy serio y callado, por eso durante un ensayo le preguntó qué le ocurría.
-Es difícil la condición de emigrante mi hermano- le respondió- uno no se siente de ningún lugar, estás entre dos aguas.

Por más que su amigo Luis trataba de animarlo y decirle que tenía la dicha de poseer documentos, trabajo y amigos, Pablo seguía aferrado a sus argumentos:

-Aunque tengas documentos en regla, acere, ya no eres de allá porque te marchaste y tampoco eres de acá y nunca lo serás-decía Pablo que andaba todavía perdido porque su sentido vital y social estaba en otra parte.

Por sus pocas palabras y su aspecto desaliñado se le notaba cada vez más frustrado, ya no se le veía como antes saliendo con chicas, ni casi sonreír.

Los compañeros del grupo susurraban entre bromas que tenía el Síndrome de Ulises y que estaba perdiendo su autoestima. Lo animaron a viajar y desestresarse.

Volvió a Cuba a ver a su madre. El viaje le hizo bien.

A su regreso llegó a Santander cargado de nuevos planes, quería reunir una buena suma de dinero para montar un negocio.

No paraba de trabajar y hacer horas extras.

Transcurrieron muchos meses y cuando tuvo una buena suma de dinero dijo iba a montar su negocio. Todos lo apoyaron y pensaron ayudarlo a buscar un local para alquilar, aunque no sabían de qué iba el asunto.

Al ser preguntado, para asombro de todos, dijo que se largaba de allí.

Finalmente Luis lo trasladó en su coche. Después de unas palabras y un abrazo le dijo:

-Solo deseo que seas feliz.

Lo vio alejarse con sus maletas por el pasillo del aeropuerto, hasta que su figura se le hizo difusa.

Recuerdo

Ahora, mientras todos los compañeros del grupo festejaban sus logros y un año más de fundado fue cuando aludieron a los antiguos integrantes, entre ellos Pablo. Hablaron de su hermosa voz y calidad humana. Luis entonces recordó las últimas palabras de su amigo en la despedida:

-Cuando vine a España lo hice por retornar a mi raíz… -dijo Pablo cabizbajo – sin embargo, acere, me di cuenta que mi verdadera raíz está allá en la finca con mi gente.

Pablo regresó a Cuba. Vive con su familia a las afueras de Camagüey, allí montó su negocio. Tiene una cochiquera y cultiva la tierra de la finca. Se casó con una cubana y es padre de una niña, a la que le canta cada día. Todos dicen que es feliz.

Deseamos te haya gustado el relato sobre Pablo y su retorno a la raíz.

Saludos de Sara Milanés.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Ra

    Una historia que se repite mucho. Aunque en Cuba la vida sea dificil, hay cubanos que cuando prueban estar fuera un tiempo, deciden volver a vivir allá, algo que hay que respetar, porque cada cual tiene sus razones y sus sentimientos.

    1. Sara Milanés
      Sara Milanés

      Exacto, cada persona es un mundo y hay que respetar las decisiones de los demás y no juzgar a la ligera. Saludos.

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