Un cubano en apuros
Imagen de Greg Montani en Pixabay

Un cubano en apuros

Esta historia de Un cubano en apuros es la primera de las que vamos a publicar en el apartado «Casos y cosas de cubanos.«

Pretendemos acercarnos al público lector narrando historias reales, a veces teñidas con un poquito de ficción. Son historias que han ocurrido a algunos cubanos en Cuba, al salir de Cuba o en España.

¿Qué vas a leer aquí?

En el avión

Cuando subió al avión estaba nervioso, no quería ser un cubano en apuros. Preguntó a la azafata dónde debía sentarse y ella muy amable le indicó su sitio. Era la primera vez que subía a un avión y también la primera que daba un viaje tan largo.

Hubiera querido que le tocara el asiento de la ventanilla para poder mirar todo desde lo alto y no perder ni un detalle, pero nada, no le tocaba.
De todas formas se sentó en el asiento de la ventanilla, haciéndose el despistado y que lo dejaran disfrutar de las nubes y el paisaje.
Pero ni en eso tuvo suerte, le tocó una señora mayor bastante recalcitrante, que apenas llegó le dijo: Oiga, está usted en mi asiento. No le quedó más remedio que ir a su sitio.

Cuando avisaron de abrocharse el cinturón, no tenía ni idea…Vio como su compañera de viaje rápida y furiosa se lo abrochó enseguida. Sentía verguenza que se dieran cuenta de su poca habilidad en esto de viajar, vaya de ser un cubano novato.

Su hija lo había invitado a España después de años sin verse, se había casado con un español. La noche anterior casi no pudo dormir. Se levantó temprano y preparó su equipaje que era escaso. Había comprado unos puros cubanos para su yerno y eso lo tenía más asustado. Una vecina que viaja bastante le dijo: Cuidaíííto, que si te ven esas cajas de puros te pueden bajar del avión y meterte preso¡

Ya su hija le había dicho que no hiciera caso, que por dos no pasaba nada, pero lo que le dijo su vecina viajera no se le quitaba de la mente y se rascaba todo el tiempo la cabeza, sin tener picazón. Ese era su signo de nerviosismo y preocupación.

Tal como lo hacía ahora sentado al lado de la señora mayor que ya se había acomodado y abrochado su cinturón. Este cubano en apuros solo se rascaba la cabeza pensando cómo abrocharse el suyo…

Hasta que pasó la asistente de vuelo. Le pidió bien bajito que le explicara cómo se hacía, ella risueña y complaciente lo hizo.
Cuando ya se había acomodado, empezó el avión a despegar, ni los caramelos que le dieron le quitaron el susto del pecho, la señora de al lado lo miraba ojiplática, porque él solo atinaba a decir: Ay Dios¡

Por fin se estabilizó la cosa y dormitó un poco, lo despertaron para cenar y después volvió a dormirse. Algo muy fuerte cortó su sueño. Abrió los ojos y ¿cuál fue el panorama? La señora mayor, tan segura de su buen viajar y de saber abrocharse el cinturón a la primera, estaba allí, perdiendo su glamour y roncando boquiabierta como una perversa, casi tirada encima suyo, con un ojo medio abierto.

Entonces él cambió de posición haciendo bastante estruendo para que la dama despertase y dejara de roncar. Así fue casi todo el viaje.

El desayuno

A la hora del desayuno, se fijó que quedaban solo dos horas para llegar a Madrid, largas 7 horas habían pasado ya.
Una azafata le indicó que sacara la mesilla del espaldar del asiento delantero, allí colocó la bandejita y le preguntó qué deseaba beber, si jugos, té o café. Para su desgracia escogió el café, que estaba inmetible.

Revisó la bandeja que contenía golosinas, panes, fruta, dulce, y varios sobrecillos, los revisó y vio que había algunos con mantequilla, hacía tiempo no la degustaba. Abrió un sobre y le untó a su pan, se deleitó con ella, era fan de la mantequilla.

Al retirar los desperdicios vio que quedaban sobres con mantequilla, amarillita como le gustaba a él, sin perder la costumbre de un buen cubano (un cubano que se respete, se lleva lo que no consuma) así lo hizo.

La llegada

LLegó al fin a Madrid y empezó de nuevo su nerviosismo. Muchas escaleras, algunas eléctricas, caminar y caminar, subir a un tren, bajar y volver a caminar por aquel aeropuerto tan grande. Salir rápido para ver a su hija y conocer al gallego.

Al fin afuera¡¡ Abrazos, besos, presentaciones y entre tantos abrazos el gallego gritó mirando su ropa: ¿¿Pero qué es estoooo??
Dicen que el cubano si no la hace a la entrada, la hace a la salida. A este le tocó a la llegada.

El cubano tuvo la brillante idea de guardarse las mantequillas sobrantes en el bolsillo de su camisa, sin darse cuenta que un sobrecillo estaba medio abierto…Y con tantos abrazos, vino a embarrar de grasa al gallego, que serio y rojo como un tomate fue echando chispas para el baño del aeropuerto.
Nada, cosas de un cubano en apuros…

Si tienes alguna historia graciosa o triste… ajena o propia y deseas contarla en los comentarios, te estaremos muy agradecidos. Esta sección es para eso, para relajarnos e intercambiar experiencias. Te dejo el enlace de la segunda historia https://paracubanosimpacientes.com/desventuras-y-aventuras-de-un-zapatero-cubano/

Un abrazo a mis coterráneos.

Sara Milanés.

Esta entrada tiene 8 comentarios

  1. Rosa

    Jejeje. Me ha gustado mucho la sección. Y vivan esas primeras veces que dan inicio a una experiencia!! Todos recordamos esas primeras veces de la vida en España. ¡Y qué bueno vivirla
    más lacon la curiosidad de niños que con la, del adulto que no se atreve.
    Enhorabuena, por este sitio que nos recuerda, esos momentos de impaciencia.

    Saludos,

    1. Sara Milanés

      Rosa, muchas gracias por tus palabras¡ Deseamos seguir recordando momentos interesantes y casos y cosas que le han ocurrido a los cubanos. Un saludo¡

  2. Sara Milanés

    Hola Raf, qué graciosa tu historia personal¡ Eso generalmente pasa con los niños, pero los adultos en nuestro primer viaje venimos nerviosos y no podemos pegar ojo. Gracias por compartir tu historia. Esta sección va sobre eso, de casos y cosas de cubanos. Ojalá muchos cubanos se animen a narrar sus experiencias por aquí, sería muy interesante, Verdad?

  3. Sara Milanés

    Hola¡ Gracias por tus palabras. Nos gusta mucho que intercambien historias de los cubanos en la página. Son experiencias interesantes y hasta cómicas de un pueblo que, por desgracia, no tiene tantas posibilidades de abrir sus puertas al mundo. Sin embargo estamos llenos de esperanzas de que muchos logren salir de turismo, por estudios, trabajo, etc y puedan darse cuenta que el mundo es ancho y de todos. Un fuerte abrazo¡

  4. Raf

    Jaja eso nos pasa a todos la primera vez, o a casi todos en mi caso también fue la señora de al lado la que no me dejaba vivir, por suerte o desgracia era mi esposa jjj, por su parte el niño la paso durmiendo esos no se enteran de nada, si supieran que si te viran par cuba probablemente no puedas salir más no fueran tan plácidos durmiendo. Jajaja

  5. Manolete

    Hola, divertida historia que nos retrata a los cubanos. ¿Cuántos nos hemos visto en la misma situación? Conocí de alguien que rechazó la comida en el avión pensando que se la iban a cobrar muy caro. Bien narrada y con palabras muy criollas (inmetible jj). Me pareció estar escuchando a la interlocutora. Saludos.

    1. El peque

      Cómica esas tallas de cuando nos vamos a conocer mundo por primera ves,eso es pura realidad,tremenda bachata armamos en tierra y desde lo alto por el desconocimiento,pero al final uno llega y to esta riko

      1. Sara Milanés

        Gracias por tu comentario. Deseamos que todo siga estando bien o riko, jjj Un Saludo

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